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Pastoral Familiar Salesiana Perú Biblioteca Programas Educativos Sede Breña Quinto de Secundaria Somos Iglesia (Tema 5) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA: ENSEÑAR A CRISTO

TEMA N° 5:  EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA: ENSEÑAR A CRISTO

 

Objetivo: Comprender la función magisterial de la Iglesia, cuya fuente es la Sagrada Escritura y cuya doctrina se explicita en diversos documentos eclesiales.



I) UNA VIDA, UNA RESPUESTA


Libros olvidados

Un muchacho notó un libro lleno de polvo encima de un estante alto y acompañado de otros múltiples folletos. Esto despertó su curiosidad, por lo que preguntó a su madre acerca del libro y los otros textos. Avergonzada, la madre explicó precipitadamente: “Ah, es una Biblia. Es el libro de Dios. Y los folletos son enseñanzas del magisterio de la Iglesia”. El muchacho pensó por un momento y luego dijo: “Bueno, si es el libro de Dios y si son textos de la Iglesia, ¿Por qué no los devolvemos? De todas formas, aquí nadie los usa”.

 

Preguntas para compartir:

  1. ¿Sucede en nuestras familias lo que se narra en esta breve historia?
  2. ¿Por qué a menudo no leemos la Sagrada Escritura y mucho menos los documentos eclesiales?



II) LO QUE HEMOS DE CONOCER


La misión y el arte de enseñar

El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios ha sido confiado únicamente al Magisterio de la Iglesia, que es desempeñado por el Papa y por los obispos en comunión con Él. El Magisterio interpreta las Escrituras para madurar conciencias y promover personas libres, y no pretende otra cosa más que enseñar al mismo Cristo. Trata de cuestiones de fe y se centra en la Palabra de Dios, en toda su amplitud.

 

La Iglesia enseña

La palabra Magisterio significa “enseñar” y se deriva de la misión que tiene la Iglesia de ser Maestra de los hombres. La Iglesia es la encargada de  transmitir el depósito de la fe según la revelación personal y gratuita de Dios. El oficio del Magisterio está encaminado a velar para que el Pueblo de Dios permanezca en la Verdad.

 

Pedro, custodio de la Verdad

Dios quiso nombrar un experto para la custodia de la fe. Este experto debía ser capaz de recibir el depósito de la fe, conservarlo y transmitirlo a todos los hombres. Fue entonces cuando Dios fundó la Iglesia sobre un hombre llamado Pedro y sobre los Apóstoles, y les dio al Espíritu Santo, para que les asista y les ayudara a descubrirla, así como a interpretarla, transmitirla y mantenerla intacta, sin invenciones o suposiciones erróneas.

 

La sucesión Apostólica

Pedro y los Apóstoles recibieron de Cristo esta tarea y la extendieron a sus sucesores, el Papa y los obispos en comunión con él, quienes también tienen el auxilio del Espíritu Santo para garantizar que no se van a equivocar en sus interpretaciones. El Papa y los obispos tienen la autoridad y la gracia para conservar, predicar e interpretar la Palabra de Dios. A esta tarea, exclusiva del Papa y los obispos, se le llama Magisterio de la Iglesia.

 

Formas de magisterio eclesial

El magisterio puede ser:

  1. Ordinario: Oficio de enseñar ejercicio de forma corriente por el concilio ecuménico, por el papa y sus colaboradores cercanos (congregaciones romanas, órdenes religiosas, universidades), por los obispos y sus colaboradores (sínodo diocesano, profesores de seminarios, párrocos, predicadores, catequistas).
  2. Extraordinario: El que versa sobre definiciones dogmáticas formuladas por un concilio ecuménico o por el papa cuando habla ex cátedra (desde la cátedra o silla). Goza de infalibilidad.

Tanto el magisterio ordinario como el extraordinario son ejercicio del magisterio auténtico de/en la Iglesia.

 

El don de la infalibilidad

Para cumplir este servicio, Cristo les ha dado a los pastores el carisma de infalibilidad en cuestiones de fe y de costumbres. Esto significa que, por la ayuda especial que tienen del Espíritu Santo, el Papa y los obispos en comunión con él, no pueden equivocarse cuando dicen algo en materia de fe o de moral. Más adelante explicaremos las diversas modalidades como se ejerce esta infalibilidad. Esta infalibilidad se ejerce de varias maneras:

  • El Papa goza de esta infalibilidad cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles, proclama en forma solemne y definitiva una verdad de fe o de moral. Entonces decimos que el Papa habla ex-cathedra.
  • El Colegio episcopal, integrado por los obispos, también goza del carisma de infalibilidad cuando ejerce su magisterio en unión con el Papa, sobre todo cuando participa en un concilio ecuménico.
  • El carisma de infalibilidad también se ejerce cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo un dogma, algo que se debe aceptar como revelado por Dios para ser creído. Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación.
  • Cuando los obispos enseñan en comunión con el Papa, proponiendo enseñanzas que conducen a un mejor entendimiento de la Revelación dentro del magisterio ordinario, no son infalibles pero los fieles debemos adherirnos a sus enseñanzas con obediencia y docilidad.

 

Los documentos oficiales

Son documentos oficiales y fidedignos de la doctrina de la Iglesia, que nos sirve para saber lo que Dios nos quiere decir o revelar, que es la verdad plena para nuestra salvación y podemos mencionar algunos, como:

-         La Sagrada Escritura es la fuente principal de la enseñanza oficial de la Iglesia.

-         Los Concilios: Son medios ordinarios del gobierno de la Iglesia.

-         Los Sínodos: Son asambleas de los obispos para innovar y fomentar la unidad de                la Iglesia y ayudar al Papa con sus consejos.

-         Exhortaciones: Son documentos para la formación humana en lo espiritual,       intelectual y pastoral.

-         Cartas Apostólicas: Nace de manos del Papa dirigida a los obispos.

-         Encíclicas: Va dirigido a los Obispos, sacerdotes, creyentes y fieles.

-         Constituciones Apostólicas.

-         Asambleas: Ordinarias, extraordinarias y especiales.

-         Conferencias Episcopales.

-         Mensajes Pontificios.

-         Decretos.

-         El Catecismo Católico y otros.

 

La doctrina social de la Iglesia

Es un conjunto de principios, normas, criterios y directrices de acción, con el objeto de interpretar las realidades sociales, culturales, económicas y políticas de la humanidad basada en el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia Católica. Esta doctrina nace del encuentro entre los valores del Evangelio y las problemáticas que surgen en nuestro mundo. Juan Pablo II precisaba que la enseñanza y la difusión de esta doctrina social forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia, no es una propuesta técnica para solucionar los problemas, sino más bien una doctrina moral, es un instrumento de Evangelización.

Desde León XIII con Rerum novarum (sobre las cosas nuevas)' sobre la cuestión social en 1891, a ella se siguen refiriendo los pontífices, Pío XI en Quadragesimo anno (a cuarenta años) sobre las cuestiones laborales en 1931, Juan XXIII en Mater et Magistra ('Madre y Maestra) sobre los campesinos en 1961, después Pacem in terris (Paz en la Tierra) en 1963, Pablo VI sobre Populorum progressio (el progreso de los pueblos) en 1967 y Ochenta Aniversario sobre los nuevos problemas sociales en 1971. Laborem Exercens en 1981,Juan Pablo II, el 'Trabajo Humano', 'Solicitud de la cosa social', Sollicitudo rei socialis con temas sociológicos y metodológicos de la situación de la humanidad en 1988, Centesimus annus (Centésimo año) cosas nuevas de hoy en 1991, cuestiones agrícolas, Veritatis splendor en 1993, esplendor de la verdad y Evangelium Vitae de 1995, sobre la vida humana, evangelio de vida sobre el valor de la vida.



III) NO SÓLO DE PAN…


Sobre esta Piedra…

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella. Lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo (Mt 16,18).



IV) CELEBREMOS NUESTRA FE


Oración por el Papa

Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia:

renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional

a tu vicario en la tierra, el Papa.

En él Tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto

que debemos seguir en medio de la desorientación,

la inquietud y el desasosiego.

Creo firmemente que, por medio de él,

Tú nos gobiernas, enseñas y santificas,

y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia:

una, santa, católica y apostólica.

Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar

como hijo fiel sus enseñanzas.

Cuida su vida, ilumina su inteligencia,

fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad.

Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia,

y concédenos que, en torno a él,

tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar,

y sea así el instrumento de tu redención.

Así sea.

 

 

 

 


 
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